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El presidente López Obrador muestra crecientes signos de exasperación y ha multiplicado sus expresiones de intolerancia, a pesar de mantener su popularidad y de no tener enemigo real al frente. Se puede especular que su actitud tiene que ver con el poco éxito de sus políticas, el aumento de las protestas sociales y la imposibilidad de acallar las críticas sin incurrir en actos de represión y confrontarse (aún más) con los medios de comunicación. Lo cierto es que el presidente aparece a la defensiva en varios frentes, especi…
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