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En las entrevistas que tras mucha resistencia empezó a conceder al final de los años sesenta, lo mismo que en sus evocaciones autobiográficas, Vicente Rojo (1932-2021) estableció una clara distancia frente a las pretensiones de “todo lo que significa socialmente ser pintor”. Con una claridad sostenida por decenios, Rojo aclaraba: “Mi interés era el de pintar y no el de ser pintor, lo que para mí, no es lo mismo”. Si uno piensa en la desmesura de las fantasías que encarnó el uso del pincel en los siglos recientes —la voracidad pictórica y sexual (Picasso), la excentricidad…
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