
Esta semana se difundió en redes sociales, como si fuese nuevo, un artículo que publiqué en EL PAÍS en mayo del año pasado titulado ¿López Obrador en el punto de no retorno? En él señalaba algunas actitudes que me parecían preocupantes en el comportamiento del presidente: una arrogancia intelectual y moral que, entre otras cosas, se traduce en una rencilla permanente con los que difieren con él (desde las feministas hasta los ecologistas, pasando por intelectuales, empresarios o periodistas) y una tendencia a colocarse a sí mismo en el pedestal de la historia patria.
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