Brasil: Bolsonaro pone al frente del Ejército al general que ha frenado los contagios en los cuarteles | Internacional

El ministro de Defensa, Walter Braga Netto, llega al acto para anunciar a los nuevos comandantes de las Fuerzas Armadas este miércoles en Brasilia.
El ministro de Defensa, Walter Braga Netto, llega al acto para anunciar a los nuevos comandantes de las Fuerzas Armadas este miércoles en Brasilia.ADRIANO MACHADO / Reuters

El ministerio de Defensa de Brasil ha anunciado este miércoles por la tarde los nuevos comandantes de las Fuerzas Armadas. El general Paulo Sérgio Nogueira de Oliveira es el hombre elegido para dirigir el Ejercito, el almirante Almir Garnier queda al frente de la Armada y el teniente general Carlos Almeida Baptista junior lidera la Fuerza Aérea. La anterior cúpula militar renunció en bloque este martes descontenta con las crecientes presiones del presidente, Jair Bolsonaro, para que los militares en activo se impliquen en sus batallas políticas.

Esa renuncia colectiva sumada a la destitución la víspera del ministro de Defensa ha abierto una crisis militar inédita que se suma a la crisis de Gobierno abierta por Bolsonaro con el cambio de seis ministros el lunes. Además, Brasil sufre gravísimos estragos por el coronavirus. Este miércoles ha batido un nuevo récord al sumar 3.869 fallecidos.

La elección del general de Nogueira de Oliveira sorprende porque su nombre no estaba entre los favoritos de Bolsonaro. Hasta ahora era el responsable del área de Salud del Ejército y por tanto el responsable de haber implantado la estrategia que ha logrado que el impacto del coronavirus en los cuarteles sea ínfimo comparado con la descomunal crisis sanitaria que sufre Brasil. Esta misma semana el alto mando explicaba en una entrevista su receta, que se resume en mascarilla, distancia social, test y aislamiento inmediato de los infectados. Una política que contrasta con el discurso y los actos del presidente.

Bolsonaro ha tomado una “decisión salomónica”, según el diario Folha de S. Paulo, al elegir a tres hombres que se complementan y que suponen un cierto respeto al principio de antigüedad en el escalafón. Juntos, combinan cercanía con el jefe del Ejecutivo y buena relación con el ministro de Defensa saliente, Fernando Azevedo.

De Oliveira era el tercero en la escala de antigüedad y no el primero, de modo que su nombramiento supone una ruptura de la tradición. Pero no la primera. La presidenta Dilma Rousseff también se saltó el orden habitual, recuerda Estadão.

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