Tapiar un muro | Opinión
ILUSTRACIÓN DE JORGE F. HERNÁNDEZ“Uno de los remedios que el cura y el barbero dieron por entonces para el mal de su amigo fue que le murasen y tapiasen el aposento de los libros, porque cuando se levantase no los hallase —quizá quitando la causa cesaría el efecto—, y que dijesen que un encantador se los había llevado, y el aposento y todo; y así fue hecho con mucha presteza”, escribe Cervantes en tan pocas líneas la fugacidad con la que esfuman la biblioteca de Alonso Quijana como supuesto remedio a la sana enfermedad de los libros que lo llevó…
