La ola infinita de casos de coronavirus que golpea al Estado de México
El último viaje el señor Jesús Rubén Lagunas lo hizo en el atardecer. Caía el sol en la carretera y él recordaba sus años de maestro, de artista. Un rato antes había salido caminando de su casa de Toluca, la capital del Estado de México, y ya se había despedido de todos. “Adiós, Ring”, dijo también hacia el pastor alemán que cuidaba. Apenas le quedaba oxígeno en el tanque, pero llegó al Hospital General de Atlacomulco viendo los sembradíos quemados y a las vacas dormitar. “Amaba viajar en carro”, cuenta su nieta Kristel Martínez. Ambos llevaban varios días de peregrinaje…
