Estrella de dos puntas: Fuentes y Paz, unidos y separados por la crítica literaria
Los sábados al mediodía Los divinos se reunían en el bar Polito de Ciudad de México, o en el de Prendes, o en el bar Alfonso, o en el Bellinghausen o en el Estoril. Comían, disecaban la semana y salían para una cantina o un burdel. El nombre se los dio el historietista Abel Quezada, quien también hizo caricaturas de varios de ellos. Dos de esos dibujos colgaban sobre la puerta de una famosa editorial aquellos años: Octavio Paz aparecía coronado de olivos y Carlos Fuentes, con un frondoso bigote revolucionario. “En la década de 1950, aquellas tertulias no servían…
