Un año sin pisar mi escuela | Planeta Futuro
Hoy Ingrid Graciela tampoco irá al colegio. Ni mañana. Tiene nueve años y ha pasado los últimos 365 días en casa, una humilde construcción hecha de adobe, sin electricidad ni agua. Allí viven “como pueden” los siete miembros de la familia de agricultores guatemaltecos Pop Chó. Tal día como hoy de aquel fatídico 2020, cuando la palabra coronavirus empezó a ser cotidiana, todas las clases escolares en Latinoamérica y el Caribe habían echado ya el candado –a excepción de Nicaragua, el único país de la región que no cerró– sin saber muy bien cuándo volverían al bullicio de los recreos,…
